Nos conocimos aproximadamente en dos mil tres, publiqué un casting en Internet por que estaba buscando una actriz para mi tercera película “Figuras rotas”. Me pidió más información y hablé con ella durante unos minutos por teléfono. Le expliqué el proyecto: en que consistía, cuanto tiempo llevaría hacerlo, qué tipo de guion tendríamos y cuantas horas necesitábamos. Le pareció interesante, quedamos un día para conocernos y seguidamente comenzamos a trabajar. Durante el año o año y medio que duró el rodaje, Nuria aportó su visión y su experiencia, ella había estudiado en una buena escuela de actuación y en esos momentos estaba cursando en otra escuela donde realizaba experimentos teatrales, de todo esto, me acercó, un mundo de expresión artística inspirador. Así, conseguimos producir y presentar la película. A partir de entonces, Nuria emprendió varios viajes a tierras lejanas donde trabajaba largas temporadas. Siempre que vuelve, encontramos un día para vernos, charlar o ir al teatro y durante todo este tiempo, hemos realizado fotografías como las expuestas aquí o colaboraciones como la que hicimos en mi siguiente proyecto “Documentos de un cambio” en el que me dio consejos magníficos para salir adelante con el trabajo con los actores o incluso tener su participación ante cámara.