La esperé sentado en un banco, hacía buen tiempo. Aquel día no tenía muy claro por donde iríamos pero me apetecía dejarme llevar y explorar aquel barrio cercano. A los pocos minutos llegó cargada con dos bolsas repletas de ropas y opciones. Comenzamos a caminar y a subir, Alison vivía justo allí, al otro lado de la montaña. Durante la subida hicimos muchas fotos sorprendentes a pesar del sol que se imponía con fuerza. Encontramos muchos lugares interesantes donde experimentar y durante toda la mañana, demostró tener muchos recursos e ideas, originalidad, personalidad y entusiasmo. Lo pasamos en grande y el tiempo pasó volando. Hablamos de trabajo, de proyectos, de moda y de experiencias. Acabamos la sesión al mediodía, bajando por la otra cara del parque. Nos despedimos en el autobús con la idea e ilusión de volver a vernos pronto y seguir trabajando y contando una historia.