Llegó en taxi a toda prisa, el sol caía lentamente y la luz perdía fuerza, el lugar de encuentro era precisamente amplio y extenso, teníamos una bolsa entera repleta de propuestas y una amiga de Alexia nos ayudaba con la sesión. Nos lanzamos a probar y gracias a su facilidad para estar ante la cámara, el trabajo resulto muy eficaz. Cambiamos de vestuario unas cuantas veces y encontramos lugares cercanos y apropiados para el conjunto de la foto. Ahora tenemos pensado hacer con más tiempo una sesión con dos amigas en un lugar privado que conocen por el trabajo.